La práctica del Ho’oponopono es una técnica hawaiana basada en la reconciliación y el perdón usada para sanar a un individuo o grupo de enfermedades o situaciones desfavorables. Se basa en dos principios importantes que se necesitan entender para poder hacer efectiva la práctica. El primero es el 100 % de responsabilidad; todo lo que llega a nuestras vidas está ahí porque nosotros lo creamos, porque lo consideramos real, incluyendo las cosas buenas y malas. Lo que llega a nuestra vida que no es lo que deseamos o que no queremos en nuestra vida manifestándose para que podamos sanar, para dejar de crear esa realidad que no deseamos.
Muchas veces he escuchado frases como ‘nada es perfecto’ o ‘no se puede tener todo en la vida’, y la pregunta es ¿por qué no? Nada del pasado justifica un futuro. Lo creemos sólo porque se nos ha dicho y porque en el pasado hemos visto cosas que lo afirman. ¿Por qué creemos que no merecemos algo perfecto? Porque se nos ha dicho que no existe, que no es algo que podamos hacer. Y aquí es que podemos entender el segundo concepto que necesitamos, amor incondicional a nosotros y al universo, que en realidad es lo mismo. Lo perfecto es algo que nos resulta tan inalcanzable que ni siquiera nos atrevemos a imaginarlo. Y cuando lo imaginamos nos damos cuenta que no es esa utopía de risas y arcoíris, que es algo muy terreno y posible. ¿No es perfecta la luna? ¿Su mascota no lo es? ¿La lluvia alguna vez deja de ser perfecta? Todo lo que nos parece imperfecto está en nosotros y es la oportunidad de sanarlo, porque la imperfección es el síntoma de la enfermedad que podemos sanar si nos lo proponemos porque tenemos 100% de responsabilidad en que se nos manifieste.
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Perdón, lo siento, gracias, te amo.
Decimos perdón a quien es la representación de lo que deseamos sanar, lo siento por ponerle en esta situación, porque nosotros la creamos. Gracias por mostrarme lo que tengo que sanar y te amo como me amo a mí.
El ejercicio consiste en concentrarse en la situación o conflicto y repetir estas palabras desde la confianza plena de nuestro poder y el amor incondicional que nos terminemos. Repetir estas palabras con la emoción proyectándola en la persona, situación o cosa, sin buscar una solución o pensar en ella, sin culpas ni sufrimiento. Sirve distanciarse, aunque sea físicamente de la situación para poder sentirlo sin culpa, odio o tristeza. No es certero en situaciones desesperadas o de gran carga emocional, porque primero habrá que hacer un trabajo de soltar estas emociones, porque hay que mantenerse en la sensación de 100% responsabilidad y amor incondicional.
Si quieres escuchar un poco de mi experiencia sobre el tema y cómo lo he usado, escucha el podcast aquí:

