Podemos pasar meses sin comida, semanas sin sueño, días sin agua pero a penas unos minutos sin respirar. La respiración es lo que nos mantiene vivos, es el combustible para que logremos vivir. En el aire que respiramos hay una sustancia divina a la que se le ha llamado Prana o energía vital, la que nos mantiene vivos, y sobretodo el movimiento que nos trae al presente.

Casi todas las meditaciones empiezan con un reconocimiento de nuestra respiración, con llevarla al centro de nuestra atención y alentarla para calmar el flujo de nuestra mente. Porque nuestra respiración es un reflejo de lo que sucede en nuestra mente. Si ponemos atención a nuestra respiración lograremos mejores pensamientos, emociones e incluso mejoraríamos nuestra vida.
Hay muchos ejercicios, maneras de concentrarnos en la respiración, ya sea cambiando el ritmo o aquietándola; sobretodo, oxigenarse de una manera más profunda para generar estados mentales más positivos y hasta iluminadores.
Yo uso varios ejercicios que me han ayudado en varios momentos a lo largo de mi vida, sobretodo en momentos de estrés. Básicamente de lo que se trata es de ponerle la atención completa a la respiración..
Aquí les dejo varios ejercicios:
- Sentir la respiración y después intentar moverla del pecho al estómago.
- Tapar una fosa nasal con un dedo e inhalar lo más posible. Después sacar todo el aire por la otra fosa nasal tapando la fosa por la que inhalamos.
- Inhalar lo más posible, guardar el aire lo más posible y liberarlos por la boca lo más lento posible.
Si quieren escuchar más sobre la respiración y ejercicio, escuchen el podcast:
