En esta ocasión abordaremos la parte de nosotros que no es tangible, nuestra parte emocional y nuestro espíritu. estas dos partes son las que mueven los hilos de lo que vivimos; y aunque nos identificamos más con nuestra parte física, es nuestra emoción y espíritu en donde realmente habitamos. No vivimos en ese lugar al que llamamos realidad, vivimos en lo que sentimos y pensamos, pero sobretodo en dónde sentimos y pensamos.

Nuestros pensamientos generan emociones que se sienten en nuestro cuerpo, digamos que es ahí donde viven y se activan con o que pensamos; hay quien dice que las emociones se guardan en nuestros órganos, pero es sólo que algo de las emociones es completamente física, aunque hay una parte completamente intangible de las emociones. Y, en realidad, no tiene que ver con lo que nos rodea si no con lo que sentimos; podemos estar en el mismo lugar que ayer y lo que sentimos para bien o para mal hace que la experiencia sea otra. No es lo que nos rodea si no lo que traemos dentro lo que nos hace incluso ver lo que vemos.
Y el espíritu es lo que nos mantiene vivos, es nuestra conexión con la fuente, el Dios en nosotros, o cualquier forma en que entendamos este concepto. Es un concepto bastante abordado, que ha sido explorado y explicado por todas las civilizaciones a lo largo de la historia. Y básicamente, es la parte de nosotros que siente, piensa o nos mantiene vivos; hay alguien que piensa y siente, no son mis neuronas ni mi sistema nervioso. Es mi ser, eso mucho más profundo que mi pasado, mi mente o la carne que me contiene.
Y ordenándolo todo, nuestro cuerpo es donde experimentamos, lo que pensamos es lo que traducimos del exterior, lo que sentimos es lo que nos hace vibrar y el espíritu es lo que hace que todo esto sea posible.
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